Egresada del Colegio San Luis Beltrán en 2024, Ámbar Hernández hoy vive una etapa de mucho aprendizaje y esfuerzo. Estudia Psicología en la Universidad Autónoma —la carrera que siempre soñó— y, al mismo tiempo, trabaja como secretaria en una oficina. “Mi experiencia en la educación superior ha sido enriquecedora en cuanto a contenido y también en lo personal. Es agotador trabajar y estudiar, pero no me arrepiento de estar en el lugar en el que estoy hoy en día”, afirma.
Mirando hacia atrás, reconoce que su paso por el colegio le entregó herramientas clave para enfrentar esta nueva etapa: “El San Luis me dio habilidades para trabajar en equipo, resolver problemas y manejar el estrés académico. Me preparó mucho mentalmente para abrirme al mundo universitario”.
Uno de los cambios que más ha sentido es la forma de relacionarse con los docentes. “Todavía tengo la estructura de un profe jefe, pero en la universidad no es así. He tenido que asumir que los problemas académicos los debo resolver con madurez y autonomía”, explica.
Con gratitud, recuerda a las profesoras que más la marcaron: Isabel —su profesora jefe—, Katherine Olate, Karen Garcés y Marjorie Lagos. “Ellas siempre me inculcaron el valor de la democracia, el respeto, la empatía y que el aprendizaje no siempre tiene que ser aburrido”, comenta.
A los estudiantes que hoy están en su último año, les deja un consejo directo: “No se tomen nada personal, eviten problemas con los demás. Lo importante es disfrutar los últimos años escolares, pero sin dejar de lado los estudios. Las notas son muy importantes, no arruinen su futuro por un ‘buen rato’. Sean conscientes de que hay cosas que no aportan a su vida”.
Gracias al apoyo de quienes creen en nuestro proyecto educativo, jóvenes como Ámbar hoy construyen su futuro con esfuerzo, valores y compromiso.
CSLB Fundación Educacional Pudahuel