Martina Soto egresó del Colegio San Luis Beltrán en 2024 y hoy da sus primeros pasos en la educación superior estudiando Trabajo Social en la Universidad de Las Américas (UDLA). Su experiencia ha estado marcada por los desafíos propios de este nuevo comienzo, pero también por los aprendizajes que se llevó del colegio y que hoy la acompañan.
“La verdad es que ha sido un poco difícil, porque en el colegio todo se sentía más fácil con el apoyo de mis amigas y profes”, cuenta. Adaptarse a un nuevo entorno, con personas distintas y métodos nuevos, ha sido un proceso desafiante, especialmente en este primer año de universidad.
Sin embargo, Martina destaca que hay herramientas fundamentales que adquirió en el colegio y que hoy marcan la diferencia. “Lo que más me dejó el San Luis fue aprender a trabajar en equipo, pero también saber desenvolverme sola: presentar, completar tareas por mí misma y confiar en mis propias capacidades”.
Uno de los aspectos más complejos ha sido “agarrarle el ritmo a la universidad” y adaptarse a un ambiente completamente distinto. Aun así, lleva consigo el recuerdo de una comunidad escolar que marcó su vida: “Los profes son lo que más recuerdo. La mayoría siempre estaba dispuesta a escuchar, ayudar y apoyar sin importar el contexto que uno estuviera viviendo”.
Para quienes hoy están terminando su etapa escolar, Martina entrega un consejo sencillo, pero lleno de sabiduría: “Disfruten demasiado, y al momento de elegir qué hacer, no se carcoman la cabeza… porque tiempo hay”.
Gracias a quienes con su aporte hacen posible que historias como la de Martina continúen. Su testimonio nos recuerda que el acompañamiento, la confianza y la formación integral dejan huellas que perduran más allá de la sala de clases.
CSLB Fundación Educacional Pudahuel